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Redacción/El País

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Nacional.- El rebote poscovid pierde fuelle. La actividad industrial cayó en septiembre un 1,4% respecto al mes previo y se sitúa en el menor nivel desde octubre de 2020, según datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Es una caída generalizada que afecta tanto a la manufactura, el motor del sector secundario, como a la construcción. La disminución se da en plena escasez de microchips para la fabricación de automóviles y en medio de un aumento de los costos del transporte marítimo, fenómenos derivados de la recuperación de la demanda tras lo más duro de la pandemia.

Después de crecer dos meses consecutivos, la industria vuelve a caer, lo que aumenta las dudas sobre la fortaleza del rebote. La manufactura, en la que se incluye la producción automotriz, se contrajo en septiembre un 1,3% respecto a agosto; la generación eléctrica, un 1,1%; y la construcción, un 1,4%. Solamente la minería reporta un incremento mensual mínimo del 0,1%.

Los números no son tan malos si se comparan con los del 2020. Desde esa óptica, la actividad industrial reporta un avance del 1,7% respecto al septiembre de hace un año. Sin embargo, esto se explica por el histórico golpe de la pandemia, con una caída del 8,5% en el PIB en 2020. Estar mejor que entonces no es suficiente para recuperar los niveles de producción anteriores a la crisis. De acuerdo a un análisis de Banco Base, el sector secundario se mantiene un 4,5% por debajo de su actividad de febrero de 2020, justo antes de la irrupción de la covid-19.

Sobre las razones que pueden explicar estas caídas, Banco Base apunta a la persistencia de “riesgos en la actividad industrial relacionados con: la escasez de semiconductores, componentes y materias primas, el debilitamiento de la demanda y el alza en los costos de fletes marítimos y materiales para la construcción”. José Luis de la Cruz va más allá. “No solo es el problema de semiconductores, lo que vemos es que la generación eléctrica y la minería van a la baja. La parte de electricidad está metida en un vórtice negativo”, dice. “La ausencia de una estrategia industrial por parte del Gobierno también está influyendo en esto”.

El economista prevé que los problemas del sector industrial continúen hasta principios de 2022 y pone las esperanzas en el tirón de Estados Unidos, si bien la fuerza de su recuperación también está en duda. “Para que México se recupere necesita que las manufacturas empiecen a crecer por vía de un repunte de la economía de EE UU, cosa que va a ser complicado porque las tasas de interés pueden subir por la inflación”, apunta De la Cruz. En octubre, el vecino del norte encajó un aumento de precios del 6,2%, la peor cifra en 30 años.