Un hombre besa el cadáver de su hijo fallecido en un bombardeo aéreo durante su funeral en Zamalka, cerca de Damasco, en imagen de ayer. Foto Afp
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Redacción/La Jornada

DAMASCO.-Al menos 44 civiles, entre ellos nueve niños, murieron en ataques aéreos contra una zona cercana a la capital, Damasco, que está bajo control de los rebeldes de la oposición, informaron activistas, mientras la ONU se mostró alarmada por los últimos brotes de violencia en el país árabe.

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Aviones sirios atacaron varios lugares en la región rebelde de Guta Oriental, asediada por las tropas del Gobierno, dejando también decenas de heridos, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una organización con sede en Londres que basa sus informaciones en activistas sobre el terreno.

Según el Observatorio, se trata del mayor número de víctimas en un solo día en esa región desde que escalaron los combates a finales de diciembre. Ayer lunes en otro bombardeo en la misma zona perdieron la vida más de 30 civiles. Aviones sirios y rusos también atacaron en los últimos días la región de Idlib, en el noroeste del país, otro bastión de los opositores, dejando decenas de víctimas civiles. Rusia lucha en Siria del lado de las tropas del Gobierno.

La ONU se mostró hoy alarmada y denuncia que no puede repartir las toneladas de ayuda humanitaria que tiene preparadas debido a los continuos combates y los complicados procesos de autorización. Más de 13 millones de personas dependen de ayuda en le país inmerso en una guerra civil desde 2011.

Por otra parte, la comisión de investigación de la ONU para Siria anunció que investigará las informaciones sobre un ataque con armas químicas en la ciudad de Sarakeb, bajo control rebelde, en el noroeste del país. Activistas y equipos de rescate acusaron al Gobierno de haber lanzado el lunes una bomba de gas cloro. Según los Cascos Blancos -una organización que asiste a las víctimas de bombardeo- 12 personas resultaron heridas.

La región de Guta oriental y la provincia de Idlib son prácticamente los últimos territorios bajo control rebelde en Siria. En las últimas semanas se produjo una escalada de la violencia que desplazó de Idlib a casi 250 mil personas, según la ONU.

En Guta Oriental permanecen atrapadas unas 400 mil personas bajo el asedio de las tropas del Gobierno, estima la ONU, que teme una catástrofe humanitaria ante la imposibilidad de que reciban ayuda.

La dimensión y fuerza de los ataques en Guta oriental e Idlib han “aumentado dramáticamente”, señaló la comisión de investigación de la ONU. Los ataques aéreos también afectaron a tres hospitales.

El director de la comisión de la ONU, Paulo Pinheiro, lo consideró especialmente preocupante y una burla a las llamadas “zonas de seguridad”, creadas por Rusia, Irán y Turquía en el proceso de paz que patrocinan de forma paralela al de la ONU en Ginebra.

Los representantes de la ONU exigen al menos un alto el fuego de un mes en Siria para poder atender a los necesitados y salvar a enfermos y heridos. Enero fue además un mes especialmente devastador para Siria, dijo Fran Equiza, representante de Unicef en el país árabe. Casi 60 niños murieron en los combates y un hospital apoyado por Unicef en Maarat al Numan, en el noroeste, fue atacado y quedó fuera de servicio el domingo.

Desde el inicio del conflicto más de 400 mil personas han perdido la vida en la guerra civil siria. Las tropas del Gobierno lograron importantes avances de territorio en los últimos meses.

Con información de La Jornada