Bolsa elaborada con tres hocicos de zorro, a la que estaban atados los instrumentos para pulverizar las plantas y fumarlas, hallados en un entierro. Foto José Capriles, de la Universidad Estatal de Pensil
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Redacción/La Jornada

Madrid. Hace mil años, nativos de América del Sur ya usaban múltiples plantas sicotrópicas, posiblemente de forma simultánea, para inducir alucinaciones y alteraciones de la conciencia.

Esa es la conclusión del hallazgo, en el sudoeste de Bolivia, de un haz ritual como parte de un entierro humano. El paquete, atado en una bolsa de cuero, contenía, entre otras cosas, dos tabletas para aspirar (usadas para pulverizar plantas sicotrópicas en el tabaco), un tubo para aspirar (para fumar plantas alucinógenas) y una bolsa elaborada con tres hocicos de zorro.
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Combinación de compuestos

Ya sabíamos que los sicotrópicos eran importantes en las actividades espirituales y religiosas de las sociedades del sur y centro de los Andes, pero desconocíamos que esas personas utilizaban tantos compuestos diferentes y posiblemente los combinaban, explicó José Capriles, profesor de antropología en la Universidad Estatal de Pensilvania y autor de la investigación.

Este es el mayor número de sustancias sicoactivas que se han encontrado en un solo conjunto arqueológico de Sudamérica. El equipo utilizó la datación por radiocarbono con espectrometría de masas del acelerador para determinar la edad de la bolsa exterior de cuero y descubrió que tenía aproximadamente mil años. Además, el equipo obtuvo una muestra del interior de la bolsa raspando con un bisturí y analizó el material mediante cromatografía líquida con espectrometría de masas en tándem.
Este método es altamente sensible y muy efectivo para detectar la presencia de cantidades diminutas de compuestos específicos de muestras muy pequeñas, señaló Melanie Miller, becaria posdoctoral en la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, y afiliada de investigación en la Universidad de California, en Berkeley, quien se encargó de analizar las muestras.

Cocaína y harmina, entre otros

Los investigadores identificaron la presencia de múltiples compuestos sicoactivos: cocaína, benzoilecgonina (el metabolito primario de la cocaína), harmina, bufotenina, dimetiltriptamina y posiblemente silocina (se encuentra en algunos hongos), de al menos tres especies diferentes de plantas Erythroxylum coca, especie de Anadenanthera y Banistesteriopsis caapi. Los resultados se publicaron en Procedimientos, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Según Capriles, la bolsa probablemente pertenecía a un chamán. Este tipo de ersonas eran especialistas en rituales que tenían conocimiento de las plantas y cómo usarlas como mecanismos para interactuar con seres sobrenaturales, incluidos los ancestros venerados que se creía que existían en otros reinos, explicó Capriles. Es posible que el chamán que era dueño de esta bolsa consumiera múltiples plantas diferentes simultáneamente para producir diferentes efectos o extender sus alucinaciones.