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Irapuato, Gto. – Con un beso y un abrazo se despidió de su esposa, el elemento de Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE), David Luna, cuando salió de su casa el primero de octubre a las 9 de la mañana.

El oficial asignado al área de Análisis e Información, al igual que su compañero el inspector Pedro Aguilar, ambos irapuatenses, fueron asesinados y localizados en Comonfort, una semana después de su plagio.

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Los restos de los policías estatales fueron velados durante la noche del jueves y la madrugada del viernes; los sitios contaron con la presencia de un gran número de elementos de FSPE; las exigencias de familiares y amigos de los fallecidos, que la autoridad asuma su responsabilidad, y equipe a los uniformados.

David Luna: Un ejemplo como padre y esposo

La esposa de David, que por seguridad omitió su nombre, narró lo que fue para ella, la semana más fea, pesada y horrible de su vida;

Señaló que su esposo evitaba hablar de muerte, evitaba hablar de los lugares a los que se desplazaría en su trabajo dentro de la corporación, a la que ingresó un año y ocho meses antes, por necesidad, pero también por el gusto de ser policía.

Previo a ello, David fue militar, lo que implicaba meses fuera de casa, “sus horarios eran meses fuera y él quería estar más tiempo con nosotros por eso decidió darse de baja”

Y es que un fin de semana en la vida del oficial era almorzar, comer y jugar con su familia: su esposa y sus hijos de 12, 9, 7 y 3 años, convirtiéndose así en un ejemplo como esposo y padre

La mujer dijo que un día después de su no localización, las autoridades avisaron lo ocurrido a los familiares, y una vez que vio el video que se difundió en redes sociales, pensó lo peor.

Agregó que se les brindo apoyo psicológico y lo referente a los gastos funerarios, quedando pendiente lo relacionado al seguro del oficial. No obstante, la petición hecha por la mujer a las autoridades fue ser responsbles y equipar a los elementos.

A las 2: 30 de la tarde, el cortejo fúnebre salió de la capilla, lo que implicó un despliegue de elementos de Tránsito Municipal, quienes cerraron un tramo de la Calzada Insurgentes, en dirección al puente de Guadalupe.

Inspector, Pedro Aguilar: “¡Presente!”

En una vivienda de la comunidad Tomelópez se despedía a Pedro Aguilar. Al mediodía de este viernes, salió el cortejo fúnebre, acompañado de un mariachi, que no paro de cantar, ‘Un puño de tierra’ y ‘ Te vas ángel mío’ estuvieron dentro del repertorio. Familiares, amigos, vecinos, y elementos de FSPE lloraban camino a la pequeña iglesia, donde se ofrecería la misa de cuerpo presente.

Las calles de la comunidad contaron con la vigilancia de los elementos en accesos, calles aledañas a la que fue la vivienda del policía, y en dirección al templo.

Un vecino y amigo describió a Pedro como un hombre trabajador, amante del futbol y quien disfrutaba de la compañía de su esposa e hija.

Señaló que nunca se le vio ‘fanfarronear’ o con bienes que los hiciera pensar que estuviera involucrado en situaciones ‘dudosas’. Y es que los conocidos, relataron, que como vecino a veces ocupaba albañiles por una semana y los descansaba otras dos o tres, para poder pagarlo.

Junto con su esposa, Pedro se apoyaba económicamente, buscando el bienestar de su pequeña hija de 5 años.

Recuerdan que el primero de octubre, Pedro salió de su casa, pero a diferencia de otros días, estaba triste y subió a su camioneta para arrancar a vuelta de rueda “como si supiera que algo iba a pasar”.

El habitante de la comunidad dijo que una de las exigencias a la autoridad es que cumplan con su trabajo porque no hacen su labor y evaden su responsabilidad, pues solo se dedican a decir que son delitos del fuero federal para lavarse las manos.

Al terminar la eucaristía, los elementos estatales rindieron los honores al inspector, cuyo nombre se escuchó tres veces en el pase de lista, a lo que siguió un minuto de aplausos. El ataúd fue cubierto con la bandera de México, al fondo estaba su fotografía, y a un costado, la familia.

El cortejo fúnebre salió de la comunidad para dirigirse por la carretera estatal Pueblo Nuevo- Irapuato, hacía el bulevar Mariano J. García, posteriormente recorrió el bulevar San Roque en dirección al panteón Los Olivos, donde Pedro Aguilar, el padre, el esposo el oficial de Policía, tiene su última morada.

Con información de Zona Franca.