Redacción/La Jornada

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HARAREEl actual vicepresidente Emmerson Mnangagwa,  quien huyó del país después de que Mugabe lo destituyera dos semanas atrás, regresó el miércoles al  país y se reunió con altos cargos y responsables del partido en el poder, informó uno de sus asistentes.

“Se reunió con el comité central del ZANU-PF en la base aérea de Manyame. Ya abandonó la casa de huéspedes oficial, donde fue informado de la situación actual. La investidura será el viernes” explicó ese asistente, Larry Mavhima.

El despido de Mnangagwa desató el golpe militar que forzó la dimisión de Mugabe.

La caída fue repentina para Mugabe, un hombre que en el pasado fue considerado un héroe de la liberación africana por llevar a su país hacia la independencia de Reino Unido en 1980.

Mugabe, de 93 años, se aferró durante una semana al poder después del golpe militar, pese a que su partido ZANU-PF lo instaba a que dejara el cargo. Finalmente dimitió el martes momentos después de que el Parlamento iniciara un juicio político en su contra, visto como la única solución para forzar su renuncia.

En las calles de Harare, la gente bailó y tocó las bocinas de sus vehículos al conocerse la noticia de que la era Mugabe finalmente había terminado. Algunos manifestantes mostraban carteles de Mnangagwa y del jefe del ejército, el general Constantino Chiwenga.

Mugabe llevó a Zimbabue de una prosperidad relativa a una ruina económica, al permitir las tomas de granjas que eran propiedad de blancos a fines del siglo pasado, lo que devastó la entrada de ingresos agrícolas en divisa extranjera y condujo a una hiperinflación.

Las denuncias de abusos de derechos humanos y de elecciones viciadas provocaron que muchos países occidentales impusieran sanciones en contra de Zimbabue a principios de siglo, lo que empeoró los problemas económicos del país del sur de África.

Con información de La Jornada