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San Luis de la Paz, Gto.- Siendo uno de los municipios más antiguos del estado, es imposible negar su participación en la guerra de independencia transcurrida durante 1810 y 1820. Por aquellos años, el municipio fungía como una especie de frontera entre Guanajuato y Querétaro, y era un cruce concurrido entre tropas realistas e insurgentes. A continuación se muestra un fragmento del libro “México a través de los siglos” de Vicente Riva Palacio en donde se relata la llamada “Primera Batalla de San Luis de la Paz el cual fue un enfrentamiento militar sucedido entre el 3 y el 11 de septiembre de 1817, entre las fuerzas del Ejército Insurgente, dirigido por el General Francisco Xavier Mina y las fuerzas leales a la Corona española, comandadas por el capitán general Juan Nepomuceno Guajardo.

A continuación el relato:

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“En tanto que el fuerte de los Remedios resistía con tanto brío al numeroso cuerpo de tropas de Liñán, seguir debemos al valiente Mina hasta el término de su brillante carrera. Después de la ventaja que éste alcanzó en la hacienda del Bizcocho, marchó contra el pueblo de San Luis de la Paz, defendido por una guarnición realista de más de cien hombres, al mando del comandante Céspedes, quien se había hecho fuerte en la iglesia, el curato y las casas vecinas. El general independiente intimó rendición, pero como rehusase Céspedes capitular, se dispuso el asalto, que fue rechazado varias veces con grandes pérdidas por parte de Mina. Poca, sin embargo, habría sido la resistencia, dice un historiador, si ese general hubiese tenido consigo á sus antiguos compañeros, pero sus nuevos soldados no eran útiles más que para atacar con brío velozmente á caballo en el campo, y volver atrás con la misma rapidez; pero un parapeto, un obstáculo cualquiera los detenía, y no había que contar con ellos cuando se trataba de asaltar un muro.

Peleaban como los escitas, dice el escritor Robinson, desatándose contra el enemigo como una tormenta y disipándose como el humo. En vano fue que Mina se pusiese á su cabeza cuando más animados los creía para renovar el ataque; siempre volvían atrás cuando más necesarias eran la serenidad y la firmeza. Se trató de cortar las fuertes correas con que estaba suspendido un puente levadizo, pero fueron inútiles todas las tentativas que se hicieron. Mina mandó que una partida bajo el mando del capitán Perrier asaltase el muro, y este valiente oficial subió á él con denuedo y avanzó contra, el enemigo, contando con que la tropa lo seguía, pero al volver la cara se halló solo, y pudo escapar con dificultad y gravemente herido.

Al cabo de cuatro días de repetidos intentos se logró cortar el puente, formando para ello un camino cubierto al abrigo de las ruinas de las casas, y la guarnición, que sufría mucho por falta de agua, se rindió: Mina mandó fusilar al comandante Céspedes, al administrador de la hacienda del Bizcocho, don Higinio Suárez, que había huido á aquel punto, y á un soldado español; á los demás los dejó en libertad, y muchos se unieron a su tropa. Demolidas las fortificaciones de San Luis de la Paz, el vencedor puso de comandante en aquel lugar al coronel González, uno de los insurgentes de Jalpa, muchos de los cuales vinieron a engrosar sus filas.

Intentó Mina enseguida apoderarse de San Miguel el Grande, y con su acostumbrada actividad se presentó ante esta villa el 11 de septiembre, pero la halló apercibida á la defensa y guarnecida por numerosa tropa al mando del teniente coronel don Ignacio del Corral. Sabiendo al mismo tiempo que el coronel Andrade se había movido en su persecución con el regimiento de Nueva Galicia, resolvió retirarse al Valle de Santiago,población situada al sur de la intendencia, y cuyos habitantes, no obstante haber sufrido cruelmente á consecuencia de la guerra, lo recibieron con favor, dispuestos á auxiliarle con hombres, víveres y dinero.”