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Sede de la constructora brasileña Odebrecht en Sao Paulo, en imagen de marzo pasado. Foto Afp

        Redacción/La Jornada

Buenos Aires. El titular de la agencia de inteligencia argentina quedó en una situación comprometida luego de que un arrepentido del escándalo de corrupción que sacude a Brasil declaró que le transfirió cerca de 850 mil dólares en supuestos sobornos provenientes de las constructoras Odebrecht y OAS.

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El financista Leonardo Meirelles, uno de los arrepentidos clave del caso Lava Jato, declaró el jueves por videoconferencia haber transferido esa suma en 2013 a Gustavo Arribas, titular de la Agencia Federal de Inteligencia y hombre de confianza del presidente Mauricio Macri.

La confesión hecha a dos fiscales argentinos complica la situación de Arribas, quien días atrás había sido beneficiado por un juez argentino que consideró que no era responsable del supuesto cobro de unos 600 mil dólares en sobornos por parte de Odebrecht.

Al confirmar la declaración de Meirelles el abogado del financista, Haroldo Nater, dijo este viernes a Radio 10 de Buenos Aires que su defendido “confirmó la realización de cerca de 10 transferencias en un valor equivalente a 850 mil dólares aproximadamente”.

“Meirelles no tenía ningún negocio con Gustavo Arribas, esas transferencias y todo el dinero que pasó por las cuentas de Meirelles son recursos provenientes de la corrupción y el pago a Arribas es proveniente de un acto ilegal”, agregó el letrado.

Meirelles declaró ante el titular de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, Sergio Rodríguez, y el fiscal del caso, Federico Delgado.

Un colaborador de Delgado que no se identificó porque no está autorizado a hablar con la prensa, dijo a The Associated Press que el financista “no dio precisiones” sobre para qué obras públicas se hicieron los pagos.

El colaborador confirmó que días atrás Odebrecht ofreció “revelar la identidad de los autores” de presuntos pagos y cobro de sobornos en Argentina a partir de un acuerdo de cooperación que debe ser evaluado por Delgado y el resto de los funcionarios judiciales que investigan las derivaciones del Lava Jato.

Delgado está imposibilitado de reiniciar una investigación contra Arribas porque su superior jerárquico, el fiscal Gerardo Moldes, decidió no apelar la resolución del juez que había determinado que el funcionario no incurrió en un delito, aunque la Procuraduría de Investigaciones Administrativas sí podría intentar que se abra una nueva investigación.

Arribas no hizo declaraciones sobre la declaración de Meirelles ni tampoco el gobierno. Pero la legisladora oficialista Elisa Carrió ratificó este viernes a medios de prensa la “absoluta voluntad” de Macri “de que se sepa la verdad”.

Políticos pidieron que el jefe de inteligencia sea apartado de su cargo. “Arribas tiene un compromiso y una obligación de dar una explicación ante la justicia y la sociedad”, dijo a la prensa la legisladora capitalina Graciela Ocaña, del oficialista Cambiemos.

El fiscal Delgado investiga desde enero, a partir de una nota publicada en el diario La Nación, si Arribas recibió unos 600 mil dólares en cinco transferencias realizadas por Meirelles, quien reconoció ante la justicia de su país haber girado sobornos millonarios de parte de Odebrecht para la obtención de contratos de obra pública en Argentina.

El periódico recordó que el pago se concretó a los pocos días de que el gigante de la construcción obtuviera un contrato para una obra en una de las principales líneas de ferrocarriles de Buenos Aires.

Arribas negó cualquier relación con dicho caso de corrupción y reconoció que recibió un giro de 70 mil dólares por la venta de los muebles de un departamento en Brasil. El jefe de inteligencia recibió el respaldo público de Macri.

La obra ferroviaria a la que se refiere La Nación fue concedida a Odebrecht por el gobierno de Cristina Fernández (2007-2015). Arribas no era funcionario, residía en Brasil y se dedicaba a la transferencia de jugadores de futbol, actividad gracias a la cual hizo amistad con Macri cuando éste presidía el club Boca Juniors.

En 2013 Macri a su vez se desempeñaba como alcalde de la capital argentina y era opositor al gobierno de Fernández. No obstante, La Nación destacó que la obra en cuestión contaba también con la participación de la empresa argentina IECSA, propiedad de un primo del presidente.

Con información de La Jornada