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Redacción.

San Luis de la Paz. – Un hombre apodado como como ” Hermano José ” de origen colombiano fue sentenciado a 10 años de cárcel por violación a una mujer Ludovicense.

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En los hechos, una familia contrató los servicios de “brujería” de Diego Fernando “N” en San Luis de la Paz. El tipo de “diagnosticó” fue que la víctima tenía “larvas” en el cuerpo y debía “limpiarla”, le pidió que se desnudara, le roció un líquido transparente que olía como alcohol, que la dejó semiconsciente, y la violó.

Los Agentes de Investigación Criminal adscritas a la Unidad de Atención a la Mujer, con sede en San Miguel de Allende, estuvieron siempre de cerca en este asunto, y resguardaron la integridad física de la víctima, a la que se le proporcionaron servicios de atención psicológica y orientación legal para que el delincuente pagara por su crimen.

Los hechos se registraron el pasado 10 de octubre de 2020, aproximadamente a las 15:00 horas, el acusado llegó a un domicilio en San Luis de la Paz. El sujeto conocido en la zona como “El hermano José” era popular como curandero o brujo, y los ofendidos contrataron sus “servicios” porque creyeron que él podría curar sus males.

La historia del “hermano José” se remonta a varios años atrás. Los que lo conocen dicen que llegó hace más de 5 años a la zona norte de la entidad, y se estableció en San José Iturbide. Pocos conocen su nombre, de hecho, es popular como “hermano José” y aun cuando no hay registros físicos de sus curaciones, afirman que es bueno en las “limpias”, pero también hablan de cosas “raras” que pone a hacer a sus “pacientes”, como el hecho de desnudarlas cuando se trata de mujeres.

En este caso, el esposo de la ofendida solicitó los servicios del supuesto curandero y lo llevó a su domicilio. Diego Fernando “N”, alias “Hermano José” “diagnosticó” que sus clientes estaban “maldecidos” y que les habían puesto “larvas”, pero que él podría limpiarlos y que necesitaría pasar a uno por uno, a un cuarto para realizar la “curación”.

A la víctima la dejó para el final y en una hora después de su arribo, pasó al cuarto y, de pie, le comenzó a rociar un líquido trasparente que llevaba en un envase que “olía como alcohol” dijo la víctima. Después le dijo que era necesario que se quitara el pantalón y la blusa, porque las “larvas” estaban en todo su cuerpo.

El hoy sentenciado continuó rociando el líquido en el cuerpo de la ofendida y ella paulatinamente fue cayendo en un estado soporífero que la dejó sin fuerzas. Y solo escuchó a la distancia que el impostor le dijo que era necesario ejercer el acto sexual para verificar si aún tenía la “enfermedad”.

La mujer, debilitada, no pudo gritar en demanda de ayuda, por lo que el ruin acto se cometió. El acusado dijo a su víctima que no lo delatara y la amenazó: -“No te gustaría ver a tus hijos en un ataúd, recuerda que la maldición de las larvas los puede alcanzar”. Le dijo que esperara un rato y se vistiera. El tipo se fue de la habitación y de la casa tras cobrar sus respectivos honorarios. La Investigación Al recibir denuncia por estos hechos, la Agente del Ministerio Público especializada activó los protocolos para proteger la integridad física de la víctima e integró una carpeta para solicitar diversas diligencias y la orden de aprehensión. Diego Fernando “N”, de origen colombiano, fue detenido acusado por el delito de violación espuria.

La Fiscalía General del Estado solicitó a la autoridad judicial una orden de cateo para revisar su domicilio en la colonia Valle Alameda en San José Iturbide.

El mismo día en que se detuvo se realizó el cateo con autorización de un Juez de Oralidad Penal de San Luis de la Paz. Agentes de una célula de la UNAIM respaldaron la labor del Ministerio Público y localizaron al interior del inmueble diversos objetos, entre ellos un frasco transparente; un atomizador con frasco transparente y seis botellas y dos goteros que fueron asegurados para su análisis en laboratorio, cuyo contenido resultó ser el vaporizante que produjo somnolencia en la víctima.

LA Sentencia En juicio oral, el colombiano, Diego Fernando “N” fue sentenciado a 10 años de cárcel al ser hallado culpable del delito de violación espuria, así como al pago de la reparación del daño material consistente en las terapias que determinó la perito psicóloga, el pago por daño moral y se notificó a la embajada de Colombia de la resolución del Juez.